Sala 2

Sandra Dinnendahl López (Esedele) - La casa de Vicentín

 

Esta propuesta nace a partir de una reflexión sobre el rol de la soja en la región y en las relaciones geopolíticas entre Paraguay, Argentina y Brasil. El evento más reciente que impulsa la ideación de este proyecto es la crisis en Argentina de la empresa sojera Vicentín, acusada de hacer pasar soja argentina como soja paraguaya para evadir pago de impuestos. Esta crisis es representativa de la relación entre los dos países, Argentina y Paraguay, especialmente en términos de comercio y legalidad.

 

Paraguay es considerado como una tierra sin leyes, una tabla de ajedrez geopolítica para avanzar intereses de sus países vecinos. La industria de la soja, entre las más grandes de la región, es transfronteriza. Ignora las realidades políticas, económicas y legales de las delimitaciones nacionales o las explota, según lo que la conviene. La industria brasileña sojera también aprovecha la fácil corruptibilidad de agentes judiciales, fiscales y militares paraguayos. Esto lo ejemplifica el terrateniente más grande de Paraguay, Tranquilo Favero, un “brasiguayo” conocido como el “rey de la soja.”


Por otro lado, la industria de la soja es también la mayor causante de deforestación en Paraguay. Está involucrada en conflictos territoriales y expropiaciones de tierras de campesinos e indígenas. A la vez, la industria sojera está tan arraigada al gobierno paraguayo que ya no son indistintas; el gobierno paraguayo no es solo un narco-gobierno, es un narco-sojero-gobierno. Vivimos en la casa de la soja.

El proyecto propone cubrir toda superficie del comedor con plantines de soja e intervenir el espacio con una instalación en forma de árbol.
El primer paso es cubrir las superficies del espacio con tierra, incluyendo pisos y mesadas, acumulando un grosor de 20 cm. Luego se plantan plantines en la tierra, por lo menos una docena por metro cuadrado. Se riega regularmente durante un mes hasta que echen raíz.
En el medio de la mesa se crea un agujero con un diámetro de medio metro. Se construye una instalación en forma de árbol a partir de huesos, plumas, picos, pezuñas, garras y demás restos óseos o duros de animales (con una estructura interna de tejido de alambre para sostener el peso y conservar su forma). Los restos han sido limpiados y blanqueados para este propósito en antemano. Huesos de tamaño grande forman el tronco. Plumas forman el follaje del árbol. Picos, garras, pezuñas y pequeños cráneos cuelgan de las ramas como frutas. La instalación se extiende hasta el techo. Finalmente se coloca sobre la mesa productos de Vicentín y otros variados a base de soja, ejemplo: aceite de soja.
La audiencia puede acceder a la mesa y sentarse en las sillas.

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