Ventanales del pasillo

Maydée Arigós

 

La idea en la intervención de este espacio, es jugar con “el adentro y el afuera”, situación que nos afecta especialmente en este particular momento.

Pero el abordaje ha sido el de dejarse llevar por la fantasía o la ilusión y poner en diálogo a dos mundos de la naturaleza: el del exterior, con el cielo, los árboles, la hiedra que recubre por fuera los ventanales, y el  del interior,  donde personajes que vienen del mundo del mar, se han  instalado casi como guardianes,  en cada ventanal. Las ventanas centrales de cada uno de ellos, estarán abiertas.

Irrumpiendo, y conectando ambos mundos, una pequeña sirena que parte de la primer ventana, discurre desde adentro, sumergiéndose en “el afuera”, para volver a reaparecer en la última ventana. Su presencia más contundente, está en su llegada y su reaparición. Y su trayecto por el exterior, estará sugerido por la veladura que produce la transparencia del vidrio rugoso.

Como remate, una gran sirena corpórea, “nadará” en las alturas, colgada desde el techo del corredor.

Los tres personajes ubicados en cada ventanal, serán realizados en talla de telgopor, revestida de cartapesta o baño de látex, y luego pintados. Serán resueltos en un relieve de medio volumen.

Idéntica resolución  tendrán ambas sirenas, sólo que en ellas el volumen será completo, o sea que serán corpóreas.

Los tres personajes representarán el mundo del mar, explotando en sus cabezas algunos de  sus habitantes: hipocampos, caracoles, estrellas marinas. En el centro, y no en forma casual, estará el que porta el "Nautilus", símbolo de la maravillosa perfección, equilibrio y casi sagrada geometría, que la naturaleza nos proporciona  en múltipes  ejemplos.

Las dimensiones de cada elemento, están expresadas en los bocetos de despiezo.

El objetivo principal de esta intervención es proponernos  acompañar el viaje surreal de personajes del mar que deciden nadar en un mar de follaje,  e incluso,  “nadar –volar”, por el aire mismo.

umbral